BORRADO DE TATUAJE O MICROPIGMENTACIóN


Cada sesión del tratamiento consiste en la exposición del tatuaje a un láser que produce pequeños golpes o pulsaciones de una intensa luz que atraviesa las capas superiores de la piel y que de forma selecta absorbe los pigmentos del tatuaje.

El láser provoca una fragmentación de esos pigmentos que se desprenden pequeñísimas partículas que luego el sistema inmunológico se encarga de quitar naturalmente sin ningún tipo de problemas. Los expertos coinciden en que esta es la mejor manera de eliminar un tatuaje.

Como bien sabemos hacerse un tatuaje siempre implica un dolor, puede ser mínimo o puede ser tremendo, dependerá de cada persona y de muchos otros factores. Lo cierto es que de la misma manera, quitarse un tatuaje siempre va a doler y también va a depender de diferentes variantes.

La mayoría de las personas que se han sometido a este tipo de tratamiento sostienen que cada uno de los golpes de luz efectuados por la máquina láser se siente como si apoyaran algo muy caliente sobre la piel y lo quitaran de inmediato o mejor aún como si se recibieran golpes con una banda elástica.

Cada sesión tiene una duración de unos pocos minutos y generalmente depende de la tolerancia al dolor de la persona.

Después de las sesiones se aplican lociones antibacteriales y se pueden tomar duchas sin problemas, pero no se puede rascar o frotar la zona.

Efectos secundarios de borrarse un tatuaje con láser

Los efectos secundarios son poco frecuentes y constan de dos cosas en particular: la hiperpigmentación y la hipopigmentación de la piel.

La hiperpigmentación es es la abundancia de color o colores en la piel en la zona en la que se aplicó el tratamiento. La hipopigmentación es por el contrario, la pérdida del color normal de la piel en el mismo lugar.

Existe además un 5% de probabilidades de que queden cicatrices de por vida.